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ESTÁ PASANDO

La historia de la compositora y cantante Clau Gunther (Valdivia, 1982) es una historia de amor. Para nada perfecta, obvio, tal como el propio amor que nos lleva por toda la paleta de colores de las emociones, según se pueden escuchar –por lo demás – en sus propias canciones.

¿Qué es amar?, se preguntó Claudia Frida Méndez en su primer single, que está a 12 días de cumplir un año de vida. Su carrera está comenzando y la respuesta a qué es amar seguramente se encuentra en su propia experiencia. El amor, claro, no es solo el romanticismo. Sería algo más complejo. Son, por de pronto, 14 definiciones de amor las que entrega la Real Academia Española.

Una de tantas historias de amor, por ejemplo, podría ser la que reflejó hace algunas décadas el profesor universitario Gunther Méndez. El maestro normalista Gunther era un especie de genio, de gran estatura y calificaciones brillantes. La antítesis de un estúpido imperfecto, parafraseando otro de los temas de Clau.

El profesor Gunther tenía Síndrome de Asperger que transformó en pedagogía, con más de 30 años en la Universidad Austral de Chile. Por las mañanas investigó sobre la enseñanza de las ciencias sociales en las escuelas rurales de la provincia de Valdivia. También indagó sobre la aplicación de materiales de instrucción en la enseñanza de la Geografía. Pensó el cómo aprovechar el tiempo libre de los estudiantes, en pos de un mejor aprendizaje. Y por las tardes, el introvertido Gunther -amigo de los libros, con una biblioteca enorme- compartía además con una chica regalona, paseaba con ella y conversaban en medio de la Facultad. Miraban el río, sentían el aire, pensaban la lluvia. Se tomaban la mano también y sonreían.

Ella llegaba a la Universidad como si nada y se metía a sus clases, media intrusa. La cátedra del momento daba un poco lo mismo. Ahí la chica de 14, 15, 16 años pasaba por una alumna más, rendía incluso pruebas y nadie notaba nada. Gunther decía: No quiero a nadie más.

Gunther es el papá de Clau. O era, porque falleció. O es, porque ellos nunca mueren. Y la chica era Clau.

En esas experiencias, al final, de amor y paciencia, de principios y convicción, de tolerancia y actitud perseverante, de lealtad por los propios sentimientos, surgieron las primeras canciones de Clau Gunther, siendo niña.

“Mi proceso de compositora ha sido un proceso tranquilo. Nada me privó de escribir poesía y hacer canciones. En mis composiciones se da algo simple: Para mí es un parto natural, porque mis canciones nacen completas. Me siento, con mi guitarra, y nacen igual que en un parto. La esencia, la melodía completa nace ‘de una’. Siempre fue así. La composición siempre está a flor de piel”, dice.

No existe lo idílico. Su canción ‘Soy’ lo intenta explicar con ánimo de resiliencia. Allí habla de procurar llevar una lección a la almohada, siempre.

El contrapunto de esos inolvidables momentos con el padre, está en otras experiencias tras la inevitable muerte de aquel, con traumas ajenos -pasados y pesados-, con cierto machismo cultural alrededor, con dolores por tener que partir de casa sin quererlo.

Pero aquí o allá, Gunther siempre estaba. Y en honor a él Clau es Gunther. En honor a una de las tantas respuestas sobre qué es amar: “Mi padre falleció cuando yo era muy joven. A nadie le he dicho hasta la fecha, que Gunther hace honores al padre que perdí”.

Track 2. Su música. “Hoy es un honor para mí llegar al corazón de las personas, a zonas de campo, rurales, lugares como en los que yo crecí. Me he acercado a esos hogares con mi música, donde hay personas que necesitan sacar su mente de esta realidad que para muchos ha sido ruda. Y yo estoy ahí con mi voz. Eso para mí es todo. Eso significa muchísimo. Me emociona. Es mágico. Eso es mágico”, apunta Clau.

Cantando a esas experiencias, aparece entonces el 2020. Con sus sencillos subidos a redes sociales y una interacción con el público que le ha sorprendido. La música de Clau Gunther fluye. Fluye y espera su momento.

– Has tenido un último año muy intenso musicalmente, estrenando cinco sencillos. ¿Cómo ha sido la experiencia en general, donde también has tenido mucha interacción con el público de manera virtual?
“El 2020 fue un año bastante intenso, con altos y bajos. Nací en pandemia, lo he dicho así, porque es una realidad. Grabé mi primer sencillo ‘Qué es amar’ con la proyección de terminar un álbum en el mismo 2020, pero todos sabemos que ocurrió lo incierto. El Covid nos golpeó bastante a los artistas. A los que emergíamos, tuvimos un impacto porque íbamos más lento con las producciones. Yo no alcancé a tener alguna presentación en vivo y ese punto es crucial. Pensé que me iba a afectar muchísimo, porque iba a sonar menos. ‘Se cayó la Clau Gunther emergente’ dije, y desistí un poco, pero ‘Qué es amar’ tuvo muy buena acogida. Me contactaron de Ecuador, Argentina, Perú y dije: ‘Guau, traspasé fronteras’. Me impactó y lo agradecí bastante. La gente gusta de mi música”.

Su ansiado primer disco “espera pacientemente”. Saliendo de Fase 1, la artista partirá a un estudio a grabar. Eso se deberá concretar en el primer semestre de 2021 y con un disco en formato virtual y físico. “No quiero perder ese romanticismo que anhelé tanto. Me quiero dar ese lujo del disco físico”, enfatiza.

¿El título del álbum? Inicialmente era ‘Qué es amar’ –“busca tratar de responder una pregunta que no tiene un concepto unívoco, claramente el amor es algo muy-muy grande y no todas las personas lo pueden sentir de la misma intensidad”- pero con el tiempo aparecen otras opciones –¿“Después de ti”?-. En definitiva, cada cosa llega en el momento en que debe llegar.

“Vamos lento y seguro. Completamos bastante material, más del que hemos mostrado incluso, pero he ido piano a piano. La música siempre es muy necesaria, pero creo que es bueno esperar e ir con calma. Tengo harta música que regalar y quiero hacerlo con el debido cuidado y ser cauta. La gente me escribe muchos mensajes agradables y eso ha sido el motor, la bencina y el petróleo que le da energía a mi trabajo”, agrega.

Estudiante de Derecho de Cuarto Año, Prevencionista de Riesgos y mamá, su carrera musical ha ido tomando forma: “Uno trata de mejorar, ir evaluando, pulir mejor la siguiente canción y eso me fue dando herramientas para decir que si gustó el primero, los otros podían gustar más. Sentí que tenía que estar a la altura. Me sentí tremendamente feliz pero también con una responsabilidad gigantesca, porque la gente pide más de ti. Yo no puedo desteñir. Me lo tomé con mucha seriedad”.

– Antes un músico o música soñaba con un sello para mostrar su material vía radios, principalmente. Hoy, por redes sociales, las canciones llegan directo al público. ¿Cómo sientes eso? ¿Qué te gusta y no te gusta de este nuevo sistema casi 100% digital?
“Lo digital no me molesta pero uno que viene de los 80, se acostumbró a convivir con sistemas muy gratos. Yo nací con un sistema distinto, de ir a disquerías a preguntar, esperar y conocer la nueva música. Pero esto es algo que tiene que reinventarse. Ahora hay más competencia porque son más artistas los que pueden mostrar su música y eso es excelente. Yo no tendría forma de mostrar mi música en pandemia, por ejemplo. Ahora la gente te puede conocer más, aunque también sirven los medios, son muy importantes”.

– Quizás por lo anterior… has enfatizado harto en tus videos clips, trabajando con directores y buena producción. ¿Cuán importante es todo ese trabajo “externo” a la música misma?
“Tuve la suerte, a nivel general, de que me ofrecieron alternativas para hacer grabaciones de buena calidad, con personas que se manejaban en la música. Pero también, no voy a mentir, entré a un mundo que es un poco oscuro respecto a algunas propuestas que personas, comillas, profesionales de la música, entregan. Y me encontré con varias sorpresas, pasé por varios desencantos, personas que cobraban anticipadamente y después no respondían. Es el ir y venir de los músicos. No hay ninguno que conozca que se haya salvado de ser engañado por personajes que ofrecen videos clip o producciones que no eran tal. Pagué el noviciado y no fue fácil salir de eso. Cuando uno invierte en video clip es para que haya una imagen sonora tuya dando vueltas, y eso tiene que estar a la altura de la gente que ya te comenzó a seguir. Debe ser algo bien hecho, pero ese costo tras bambalinas, está. Hay dolores de cabeza, discusiones, hay que defender lo suyo. Eso la gente no lo sabe, pero no hay quién se salve de esto. Siempre hay que mejorar la puntería y tratar de buscar lo mejor. Para eso se necesitan recursos y los artistas no podemos apostar a ciegas. La pandemia tiene para largo, además. Hay que ser sensatos y responsables. Como estoy planificando el disco físico, los videos van a tener que esperar”.

– ¿Cuáles son tus artistas de referencia? ¿Qué escuchas generalmente?
“Me encanta el estilo ochentero tipo Bryan Adams, Richard Marx. También Ella Baila Sola, Shakira en su primera etapa, no la actual. Soraya es muy referente para mí… The Cure. Y en general el estilo de la balada ochentera o noventera, siempre me ha gustado y me sigue llenando. La música me mueve mucho, es un pilar energético importante. ¡Qué sería de mí sin la música!
Ahora me pasa que cuando escucho esa música, y entre medio escucho la mía, en Youtube o Spotify, siento que no destiño. Se nota la influencia ochentera de mis baladas, tipo rock/pop y en las nuevas canciones, que son las que van a conocer desde mediados de 2021, se nota mucho más. Eso me llena. El hecho de haber admirado tanto a artistas de ese nivel, y de pronto estar sonando de esa manera… Y lo digo humildemente, porque puede pasar por alarde. Me refiero al estilo de composición.
Una anécdota: De repente me avisan que saldré en la radio, sintonizo y yo me río, me causa una risa nerviosa sonar entre Rod Stewart, Shakira y entre los grandes ahí estás tú (risas). Lo digo con mucha humildad: Me siento plena cuando eso ocurre. Lo que me hace sentir mejor es que una artista chilena esté sonando entre medio de ellos, y no destiña y no se escuche como si fuera menos. Y soy chilena y lo digo con orgullo y estoy ahí entre ellos, sonando.
No voy a estar recibiendo los premios MTV ni en los grande eventos… o quién sabe (risas), a esta altura no sé… Pero para mí es un honor, un privilegio estar ahí entre ellos”.

Como si estuviera media escondida en un pupitre de la Universidad Austral, con su padre dictando cátedra y mirándola de reojo, Clau Gunther alza su mano y pide la palabra:

“Cuando niña me hubieses mostrado ese pequeño pedacito de mi vida de sonar en una radio, tal vez habría dejado todos los prejuicios y presiones por dedicarme por entero a la música. A veces me dicen que partí tarde, porque compongo desde muy niña. Pero en la experiencia de vida que tengo, siento que partimos cuando tenemos que partir, hacemos cuando tenemos que hacer. Estos cuestionamientos que nos desgastan el tiempo y le damos tanta vuelta y nos metemos en esa rotonda mental de ideas creyendo tal vez qué no hicimos, quizás pudimos haber hecho esto… Yo siento que las cosas son en su momento y cómo tienen que ser. Quizás no deberíamos cuestionarnos tanto. Las cosas son y cómo deben ser, cuándo deben ser. Al final, creo que mi música la hice en el momento preciso”.

Clau Gunther en Youtube.