ESTÁ PASANDO

Es una cuestión de amor. De pasión. El director artístico de la Orquesta Filarmónica de Los Ríos y violinista de la Orquesta de Cámara de Valdivia, vibra con esto.

Le consulto a Armando Riquelme -35 años, músico porteño radicado en Valdivia desde 2013- sobre el extraño 2020 de la Filarmónica, esto de la música en pandemia y en medio de restricciones sanitarias, sin público ni colegas, sin el murmullo de la afinación de los instrumentos, sin el golpeteo de los espectadores en sus sillas. Le pregunto sobre las proyecciones de 2021, el cómo escucharemos online lo que queremos sentir en vivo.

Antes, eso sí, él debe responder una simple pregunta: ¿Qué es la música?

“Voy a intentar tener capacidad de síntesis para hablar de un tema en el que podría estar muchas horas probablemente”, dice con una sonrisa sinfónica, con efecto pizzicato, trémolo o de vibrato.

– ¿Qué significa para ti la música? ¿Cuáles son tus sueños respecto a la música?
“¡Chanfle! Tremendas preguntas. Por suerte son preguntas que me hago, quizás, todos los días”.

Antes de su definición más reposada-sentida-pensada, digamos que Armando Riquelme comenzó en la música por su papá, un pianista aficionado. A los 3 años ya sabía tocar aquel instrumento y su mamá tuvo la (orquestal) idea de proponer que Armando aprendiera otro instrumento, para armar la banda de papá/hijo. Y apareció el violín, el melódico violín.

“Para mí la música es el lenguaje más maravilloso que como seres humanos hemos podido cultivar e ir desarrollando a lo largo de nuestra historia. Es un lenguaje universal, común para todos. Es un lenguaje al que nadie puede ser indiferente. Y por eso yo considero que es una herramienta tan efectiva y necesaria para aprender a comunicarnos mejor con nosotros mismos y con el de al lado. Qué distinto sería si todos los ciudadanos, sin ser músicos profesionales, tuvieran conciencia y tuvieran los conocimientos necesarios para saber acompañarse de la música de una forma efectiva en su día a día”, señala Riquelme y sigue. Aprieta las clavijas, mira el diapasón y toma de nuevo el arco:

“Si supiéramos que hay música que nos va a ayudar a conciliar el sueño, música que va a activar nuestros procesos creativos o fomentar la concentración que necesitamos para determinada pega o música que nos va a dar la mano para salir de una pena grande… Todo eso incluso está comprobado científicamente, en los últimos años, porque se ha estudiado cómo el cerebro reacciona a una u otra música. Así que para mí la música es un bien, probablemente el bien más importante de la humanidad. Yo creo que sin la compañía de la música, no habríamos podido desarrollarnos en otras áreas como lo hemos hecho en estos miles de años de supuesta evolución (je)”.

Armando Riquelme Aqueveque comenzó sus estudios de violín a los 5 años y a los 12 ya estaba en el Conservatorio de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. A los 16 obtuvo la afamada beca Jorge Peña Hen.

Cuando se vino a Valdivia, lo hizo para tocar, por cierto, pero también para seguir la línea de gestión y desarrollo social a través de la música (en 2018 fue uno de los “100 Líderes Jóvenes” de El Mercurio).

Y así apareció -casi como una melodía de Mozart o Bach- la Orquesta Filarmónica de Los Ríos, que había nacido en 2007 siendo la única orquesta sinfónica de proyección profesional en la región, “que promueve la descentralización de las artes en Chile y estimula la participación de jóvenes instrumentistas locales”, dicen en la OFLR.

– ¿Qué es la Filarmónica de Los Ríos?
“Es una familia, es un espacio al que fui invitado. Yo llegué a Valdivia a trabajar con la Orquesta de Cámara. Mi plan era quedarme unos cuatro años máximo. Pero me encontré con que aquí existía una orquesta única. Que no había visto en ninguna otra ciudad de Chile, y bien que conozco el panorama de orquestas del país.
Una orquesta que yo definí como orquesta comunitaria porque resulta que los músicos eran, desde muchachos de 15 años hasta el director que tiene 70 y tantos (N de R: Genaro Burgos, Director Musical), pasando por estudiantes de música, estudiantes de otras carreras, profesionales de diversas áreas, con sus familias apoyando el proyecto de distintas maneras: haciendo el cafecito en la pausa, haciendo afiches… Y yo realmente me cautivé con esto: Ser invitado a una orquesta que funcionaba como orquesta profesional, con puntualidad, con disciplina, con compromiso. Pero sin ningún interés económico de por medio”.

En diciembre pasado, la Filarmónica de Los Ríos rindió un homenaje online a Ludwig van Beethoven, por los 250 años de su nacimiento. Durante la pandemia también “musicalizaron las cuarentenas” con #Sábadodefilarmónicos.

“La Filarmónica el 2020 vivió un año de harto aprendizaje. Yo diría que se divide en dos etapas el 2020 para nosotros: La primera fue de, como orquesta comunitaria, ser una red de apoyo solidaria para muchos de los integrantes de nuestra orquesta, que fueron bien golpeados laboralmente como músicos. Varios de nuestros integrantes son estudiantes de la carrera de Interpretación (Musical) en la UACh. Algunos, los primeros meses, se quedaron atrapados acá en Valdivia sin poder volver a sus ciudades. Las actividades habituales con las que ellos complementaban sus ingresos eran los matrimonios, los funerales, los mismos conciertos que podíamos gestionar desde la Filarmónica. Y todo eso paró. Así que la Filarmónica vivió una etapa bien introspectiva, los primeros meses de pandemia, logrando levantar actividades solidarias para darnos las manos los unos a los otros y salir adelante, y luego de eso podernos organizar siempre desde la reflexión colectiva, para lanzarnos con estas producciones audiovisuales como la de Beethoven, que fue la más ambiciosa”.

Allí vino el proceso que muchos vivieron: Aprender a hacer otras cosas. “Todo el trabajo de edición audiovisual fue hecho por músicos integrantes de la Orquesta, que tuvimos que aprender, desde cero, a utilizar estos software tan complejos y salimos un poquito de nuestra zona de confort, que es trabajar sobre los escenarios. Y bueno, cada uno de los músicos participantes fue su propio camarógrafo, su propio sonidista. Tener que grabar en solitario, que es algo bastante desolador para un músico, no poder tener contacto humano con sus pares para hacer música… Pero aún así nos parecía importante cumplir nuestra misión de entregarle nuestro arte a la comunidad de alguna manera”.

La web de la Filarmónica fue otro desafío pendiente que se concretó. “Un poquito empujados por la situación, terminamos este sueño que teníamos hace tiempo, de tener una bonita página web”.

– ¿Cómo proyectan el 2021 para la Filarmónica?
“Al final del año 2020 logramos darnos la mano con otras instituciones como Butaca Los Ríos, esta plataforma virtual también levantada por gestores locales que en el fondo pretende difundir -a modo de teatro- las actividades de los distintos elencos que hay en la ciudad. También firmamos un convenio de colaboración directa con la Seremi de Las Culturas, que nos ha permitido crear distintos productos para ser difundidos por nosotros y por ellos en un financiamiento compartido. Ahora estamos esperando salir de la Fase 1 para comenzar a grabar desde el Teatro Cervantes, que también se ha portado un 7 con nosotros”.

Durante febrero de 2021, la Filarmónica volvería a realizar esas producciones musicales a un escenario. Además, lanzarán una convocatoria de audiciones para nuevos integrantes de la orquesta a través de videos, con un plazo de envío hasta marzo de 2021. Los detalles serán anunciados por esta web. “No tenemos cupos específicos para llenar ni un sueldo que ofrecer, pero simplemente queremos conocer quiénes son los músicos que estarían interesados en sumarse a nuestros distintos proyectos. Que no son solo de conciertos sino también formativos, talleres, master-class, proyectos de trabajos sociales, en poblaciones, con niños… Hay una variada gama de actividades que estamos preparando para el 2021″.

– ¿Por qué ir a la Filarmónica?
“Yo intento contribuir a levantar el proyecto desde mi experiencia profesional y ojalá posicionar a la Filarmónica en la región, como uno de los elementos más valiosos a nivel cultural. Darlo a conocer tal como la gente sabe que existe su equipo de básquetbol importante en la ciudad, a mí me parece relevante que sepan que tienen una orquesta relevante de este tipo. Y creo que con el paso de los años lo hemos ido logrando, al punto de haber sido llamados a inaugurar el Teatro Cervantes de la ciudad, siendo que no somos una orquesta profesional.
La Filarmónica ha sido una experiencia maravillosa, la verdad. Que me hizo replantearme muchos de mis paradigmas como músico profesional, ahora en pandemia aún más, ¿no es cierto?… Cómo, sin la posibilidad de juntarnos a hacer música, hemos descubierto que igual hemos sido importantes como institución, para los músicos y para nuestros auditores.
La música, quieras o no, te va inculcando valores que son súper importantes: La paciencia, la disciplina, la perseverancia, saber hacer silencio para escuchar al otro, ser respetuoso con el otro. En definitiva, saber organizarte con un grupo humano diverso, con un fin común. Que en nuestro caso es la música.
Un espacio como la Filarmónica yo creo que es un ejemplo, un modelo a seguir por el resto de la sociedad”.

Crédito fotos: Cedidas