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OPINIÓN | La economía no es circular

Los ecosistemas tampoco. Nos seduce pensar que todo puede volver a empezar, y que todas las consecuencias de nuestros actos son reversibles.

El sistema económico neoclásico plantea que las empresas generan trabajo y que a través de las remuneraciones de los trabajadores se genera el consumo que demanda la producción de las mismas empresas. Así, más consumo, genera más producción y por tanto más trabajo e ingresos para las personas. Este círculo perfecto, defendido a fuego desde académicos hasta la clase política, olvida que los recursos que nos provee la tierra no son ilimitados, al igual que su capacidad de recibir los residuos que generamos.

La idea que podemos crear algo de la nada y que los residuos simplemente desaparecen contraviene las leyes 1ra y 2da de la termodinámica (la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma). Algunos economistas, incluidos Premios Nobel, llegaron a asegurar siglos de crecimiento económico, incluso una vez se agotaran los recursos naturales. Aparentemente cegados por las luces del progreso, olvidaron que la economía no escapa de las leyes fundamentales de la física y que nuestro planeta es un sistema cerrado, finito, que no crece y que su permanencia está estrechamente ligada a la constante energía solar que recibe, la cual podemos aprovechar principalmente gracias a la fotosíntesis que realizan las mismas plantas que estamos extinguiendo.

El bosque no es circular, al igual que no lo son los procesos de desarrollo de un humedal o del océano. Si afectamos su composición, estructura y procesos vitales más allá de cierto límite, entonces jamás volverá a ser lo que alguna vez fue. La naturaleza puede recuperarse casi milagrosamente (como después de una erupción volcánica), pero su transformación será permanente. Los bosques de Araucarias o Alerces quemados, no volverán a ser vistos por nuestros hijos, nietos ni sus descendientes. Tampoco volverán a ver a las especies que se extinguieron, ni veremos disminuir la temperatura global a los niveles pre industriales.

La idea seductora del círculo nos encandila. El reciclar y reutilizar todo tipo de materiales es un proceso que debemos asumir e internalizar sin vacilación, así como lo hace la naturaleza con sus propios residuos que genera. Sin embargo, ninguna de estas medidas es un remedio para los males de una economía que sigue creciendo infinitamente. Detener el sobreconsumo es una necesidad no solo para el planeta, sino que también para nuestra alma. El gigantismo y la nueva religión tecnológica no es la solución a todos los problemas de la humanidad. Mas no siempre es mejor, ni la novedad más útil.

Volvamos a lo pequeño, local, duradero, a escala humana; compongamos el presente y dejemos de buscar el inicio del círculo.

Por Nicolás Nazal Sch.
Economista Ecológico
Fundador Aonik Sostenible

Crédito foto: Instagram.com/sernaturdescubrelosrios / sitiosciencias.uach.cl